Los dilemas éticos de la maternidad subrogada o gestación por sustitución que puede plantear nuestra sociedad actual.

Los dilemas éticos de la maternidad subrogada o gestación por sustitución que puede plantear nuestra sociedad actual.

¿Es ética la maternidad subrogada?

La Iglesia y algunos políticos consideran inmoral o pecaminoso alquilar un vientre para tener hijos. Hay filósofos que argumentan que esta modalidad de ser padres no es reprobable.

IMAGÍNESE LA SITUACIÓN siguiente: en un curso sobre bioética, los estudiantes discuten animadamente sobre si la maternidad subrogada es éticamente admisible y justificable y de pronto una estudiante que ha estado callada todo el rato levanta la mano y dice: “Yo he nacido gracias a un vientre de alquiler. Mi madre no podía tener hijos biológicos de otra forma. Así que básicamente estamos discutiendo sobre si, por motivos morales, hubiera sido mejor que yo no existiera. “A continuación se produce un silencio embarazoso. Esta escena es ficticia –y deliberadamente provocadora-, pero ilustra y personaliza un problema conocido: el de la no existencia. Cualquier objeción contra la maternidad subrogada incluye la afirmación, difícilmente defendible, de que desde el punto de visto moral es mejor que un niño no llegue a este mundo, no exista. El argumento de la no existencia incluso se puede emplear para argumentar que ese mismo niño podría sufrir mucho por las circunstancias extraordinarias en las que llegó a este mundo y las secuelas que podrían dejar en su vida. Lo que de entrada suena a pura teoría se convierte en un fuerte argumento a favor de la legalización de la maternidad subrogada en el momento en que el niño ya es una realidad. Otro argumento importante es la libertad reproductiva o de procreación de los padres genéticos. Para prohibir la procreación a alguien, cuando existen las posibilidades tecnológicas, tiene que haber motivos de peso.

LAS OBJECIONES, que se esgrimen en contra de la maternidad subrogada –sobre todo en su variante comercial-, se concentran, sobre todo, en los siguientes argumentos interrelacionados: explotación de la mujer, degradación de la procreación y por tanto de los niños, que se convierten en mercancía, daños a largo plazo para los pequeños y las madres subrogadas y violaciones de la dignidad humana. Si miramos más de cerca la explotación de la mujer, en primera instancia podemos llegar a un resultado sorprendente: desde el punto de vista feminista, la maternidad subrogada puede tener una valoración positiva, pues ofrece ventajas a las mujeres: por un lado, la libertad de tener un niño biológico sin embarazo y, por otro, usar su propio cuerpo para su beneficio. Prohibir a las mujeres estas opciones significa ponerlas bajo tutela. “Mi vientre es mío“, era uno de los argumentos esgrimidos en la discusión sobre el aborto, que podría aplicarse también en este caso. En otro orden de cosas, no se puede negar la cercanía de la maternidad subrogada comercial con la prostitución: en ambos casos las mujeres ofrecen el uso de su cuerpo por dinero y a menudo intervienen terceras personas que facilitan estos servicios. Mientras en el primer caso se paga para satisfacer el deseo sexual, en el segundo es por la reproducción.

ESTA SIMILITUD PUEDE TENER valoraciones distintas. Por una parte, podría considerarse que la prostitución es más reprobable, ya que no sirve a ningún “fin superior“; por otra, la maternidad subrogada podría ser más problemática al convertir en mercancía la reproducción misma, y por ende la creación de un nuevo ser humano. Y con esto se pone en peligro la dignidad de la vida que se forma en un vientre de alquiler; porque, como afirmó el filósofo Immanuel Kant, todo tiene o un precio o una dignidad. De ahí que algunos países solo permitan la maternidad subrogada en su variante no comercial, donde no se paga ningún dinero salvo los costes que se generan. La dignidad de la madre de alquiler seguramente está en peligro cuando ella se convierte en un recurso; por ejemplo, cuando se fuerza a la mujer a ser un vientre de alquiler o se aprovecha su situación de emergencia social y económica. Pero esto no es el caso si la madre de alquiler decide conscientemente y por voluntad propia ofrecer este servicio.

También es complicado determinar una situación de emergencia. ¿Pobreza aguda? ¿Cuando la madre de alquiler necesita dinero para poder pagar a sus propios hijos una buena educación? ¿Dónde empieza la coacción? ¿Y si el marido presiona a la mujer para que gane dinero de esta forma? La diferencia de nivel de prosperidad entre países o incluso entre las personas involucradas en el trato, ¿no puede llevar a una situación de explotación? ¿Puede hablarse de una decisión plenamente informada y consciente cuando es difícil que una madre de alquiler pueda saber de antemano cómo va a sentirse durante y después del embarazo de un niño “ajeno“, incluso aunque ella ya haya parido sus propios hijos? Si se atiende a la dignidad de la especie humana, surgen voces que advierten de que esta podría estar en peligro, porque en  la maternidad subrogada el ser humano se convierte en un objeto, debido a la intervención en la reproducción y por tanto en la creación de la vida humana. La Iglesia suele recordar a menudo que el hombre no debe jugar a ser Dios. No obstante, no se debe confundir la dignidad de la especie humana con los procesos “naturales“. Al contrario, el hecho de que el hombre pueda dar forma a su vida de modo consciente y no estar sometido por completo a las reglas que rigen la naturaleza puede considerarse una de sus características más genuinas.

TODOS ESTOS ARGUMENTOS, incluidas las posibles y repetidas consecuencias psíquicas negativas para el niño y la madre de alquiler, tienen mucho peso a la hora de manifestar objeciones serias contra la maternidad subrogada comercial. No obstante queda por determinar si son suficientes como para limitar la libertad reproductiva y el problema de la no existencia que se abordó al principio de la reflexión.

By Rainer Erlinge para GEO Revista

Las nuevas posibilidades de procrear que ofrece la ciencia abren constantemente debates difíciles y plantean desafíos legales que todavía posiblemente no haya respuesta para todo. Sin duda, quienes mucho tendrán que decir en un futuro no muy lejanos son todos los nacidos a través de gestación subrogada. Niños que llegan a familias donde son muy deseados y amados. Niños que son para sus padres la ilusión de sus vidas. Niños que sin duda han cambiado la vida de muchos de estos padres que por un problema médico u otras razones no podían gestar. Estos niños que muy pronto serán adolescentes se dejarán oír y van a tener mucho que aportar a este mundo en el que hoy vivimos y cambia constantemente con tanta rapidez.

By Sebastián Expósito

 

 

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